El fútbol como juego



Las demandas en el fútbol varían con el nivel de competencia, estilo de juego, posición en el campo y factores ambientales. El patrón de ejercicio puede describirse como interválico y acíclico, con esfuerzos máximos superpuestos sobre una base de ejercicios de baja o moderada intensidad. (Bangsbo, 1993)


Por ello los entrenadores de fútbol, deben de adaptarse continuamente a la situación del juego.


La predicción del resultado final es bastante complejo, ya que se depende indudablemente de un rendimiento individual y del conjunto, de la táctica elegida, del oponente o simplemente del acierto y fortuna en momentos claves del partido, pero está claro que el trabajo de un entrenador buscando entrenar lo que pasa en el juego hará minimizar en algo o mucho la predicción del juego.


En los últimos años se ha demostrado que la ciencia en la preparación del futbolista puede mejorar tanto su rendimiento individual como colectivo. Pero es necesario definir, las características de cada uno de los sujetos involucrados en el juego. (Godick, 1999).


Es lógico pensar entonces que si la ciencia ha mejora la capacidad física de los futbolistas, el Entrenador de fútbol y su cuerpo técnico deben velar por aprovecha esta situación y a partir de ahi velar en la mejora técnica, táctica y emocional de sus jugadores.


Los futbolistas de hoy en día deben estar preparados para exigencias de trabajo muy grandes en los entrenamientos, no solo desde los variables como volumen e intensidad, sino también desde la complejidad del juego, quiere decir la solución de diferentes situaciones tácticas y estratégicas, que responden a la diversidad de un juego cambiante del futbol. El fútbol actual de la mano de la tecnología y han hecho que el jugador del mismo se pueda desenvolver de una manera más eficiente, entendiendo e interpretando los diferentes modelos de entrenamiento, adaptándose a la diversidad desde lo táctico, físico y moviéndose en el mercado competitivo.


Para poder llevar a cabo una intervención apropiada en cualquier modelo de entrenamiento es necesario conocer cuáles son las demandas físicas, fisiológicas o energéticas que requiere la actividad practicada, en este caso el fútbol. Solamente a partir de este conocimiento previo se podrán establecer programas de entrenamiento adecuados para optimizar o regularizar las cualidades condicionales específicas determinantes en el éxito del juego.

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