El "falso" todo: mediapuntas, delanteros y laterales que rompen los roles clásicos
Durante más de un siglo, el fútbol se explicó a través de posiciones. Cada jugador tenía un número, una zona y una función claramente delimitada: el nueve remataba, el diez creaba, el lateral defendía su banda y subía de vez en cuando, el extremo desbordaba pegado a la cal. Los sistemas eran mapas y los futbolistas, piezas que ocupaban casillas concretas. Ese fútbol, ordenado y comprensible, está desapareciendo. En su lugar emerge un juego líquido, en el que las posiciones se difuminan y los roles se mezclan hasta hacerse casi irreconocibles.


