Antes muertos que sencillos y… previsibles.

La capacidad de este equipo para darse tiros en los pies mejora cada año. Es difícil encontrar en la élite un club-equipo que se ponga las cosas más difíciles a sí mismo y que necesite estar con la soga al cuello cada vez más para dar lo mejor de sí.

 

He renunciado ya a encontrar una explicación futbolísticamente racional, que la hay sin duda…, “Los espacios que dejan al contrario, los de arriba que no ayudan en la presión, el equipo que se parte por la mitad, los inconvenientes de forzar a los integrantes del medio campo a realizar una labor en la que no acaban de estar a gusto, etc.”

 

Todo eso es verdad y más aún, pero para mí hay algo anterior a todo eso que se ha  convertido en santo y seña de este gran club y que está grabado a fuego en el disco duro del equipo a base de caer una y otra vez en lo mismo. No es el planteamiento táctico, no es el sistema con el que se juegue, sea con dos o tres delanteros, con tres o cuatro centrocampistas, no, es la mezcla letal de falta de concentración, atención y mentalidad necesarias para afrontar los grandes encuentros con la actitud correcta y la enorme capacidad de la mayor parte de la plantilla para cometer ERRORES INDIVIDUALES que en el nivel “top” son imperdonables y que luego obligan a las famosas remontadas con las que el Real Madrid ha forjado una buena parte de su  leyenda.

 

Es decir, primero fallan y meten la pata y luego tienen que hacer grandes esfuerzos para solucionar las pifias cometidas. Este equipo es así y no hay vuelta de hoja.

 

Todo es complicado alrededor de él, desmesurado, excesivo, agobiante y desestabilizador hasta tal punto que parece algo enviado desde las alturas y ante lo cual no hay remedio, pero me niego a admitir que no pueda ser de otra manera.

 

¿Sería mucho pedir que Carvajal se aplicara un poco más en defensa y ataque y empiece a concretar las posibilidades de ser lateral del equipo para los próximos años, que Varane dejara de alternar partidos meritorios con otros mediocres, que Marcelo se dedicara a sembrar el pánico solo en el área contraria, que Sergio Ramos aportara al medio campo lo propio de un medio defensivo (lucha, pelea, fuerza, trabajo defensivo y algo de sentido táctico) y no quiera ser Pirlo o Beckenbauer? ¿ Por qué no prueban a no dar ventaja al contrario, a hacer el trabajo oscuro y serio de manera aplicada y disciplinada y sobre todo a dedicarse cada uno a lo suyo, a lo que es lo primero en cada caso, luego a lo de los demás y al equipo?

 

El equipo, el grupo, el conjunto no puede ser un ente abstracto, una entelequia, una milonga que acoja, oculte y ampare la falta de exigencias concretas e individuales de cada uno de sus integrantes y las responsabilidades que cada jugador lleva inherente al puesto que desempeña. Ese rigor, esa mentalidad, esa cultura, es puesta a prueba en cada una de las tardes-noches que el equipo naufraga y pierde títulos que tenía o tiene en sus manos, como ocurrió en las últimas ligas y está a punto de ocurrir en esta.

 

No se me escapa que en todo lo anterior el entrenador tiene mucho que decir, pero antes que él, la palabra es de los JUGADORES, sin ninguna duda y deberían tener que tomarla menos y responder más y mejor en su trabajo, o sea, como decía Di Stéfano:  En la fábrica… el glamour, la galaxia, lo galáctico y ser el mejor club del mundo tiene sus inconvenientes también, pero no es solo cuestión de club, marca, historia, sino de JUGADORES, que parecen totalmente identificados con esa manera de afrontar los grandes desafíos a los que se enfrentan por ser quienes son y por estar donde están.

 

Dicho lo cual, no es menos cierto que aún tiene en sus manos llegar a la ansiada final con el Barça y ganarla, pero desde luego con la mejor versión del equipo y con las pilas muy bien puestas, sin jaimitadas, dudas ni pájaras, más aplicación, rigor y responsabilidad en lo suyo y menos todo lo demás por mucho que sea.

 

Autor: Eduardo Silva

Comunicación entrenador-jugador/es

Las formas de entrenar y de comunicarse con los jugadores han ido evolucionando. La búsqueda del máximo rendimiento deportivo ha desterrado métodos en los que se trataban a los jugadores como robots, por otros en los que se les da libertad de acción, en los que se fomenta la toma de decisiones y el desarrollo de la inteligencia.

 

Lo que no se ha trabajado en siete días, difícilmente se puede conseguir en noventa minutos. Por ello es casi imposible que se consiga lo deseado por mucho que un entrenador desde la banda se desgañite dando instrucciones o dirigiendo como si estuviese jugando un partido de un videojuego.

 

Para que los jugadores hagan lo que el entrenador propone siempre es más recomendable convencer que imponer. El jugador que juega bajo imposiciones, presión, miedo, etc jamás podrá rendir al cien por cien. El lenguaje negativo, por otra parte, conlleva en ocasiones bloqueos mentales. Si un delantero se le dice “que malo eres” cada vez que falla un gol y se le recrimina, es más que probable que se le termine por crear una barrera limitadora. Cada vez que vaya a tirar a puerta el primer pensamiento que le venga a la mente sea el entrenador recriminándole si falla, o sea que lo va a fallar porque es muy malo, etc… el resultado seguramente será que no marcará gol.

 

Cuando ese lenguaje negativo se convierte en una verbalización interna, (el jugador termina por pensar que es malo, es un inútil) afectará al rendimiento, puesto que los pensamientos negativos afectan a los sentimientos y estos a las acciones. Los comportamientos se ven influenciados por los pensamientos.

 

El lenguaje afecta a la autoestima, la autovaloración y la autoconfianza estás a su vez afectan a la motivación. El déficit en estos factores produce desconcentración, estrés, ansiedad. El entrenador influye directamente en todos ellos, para bien o para mal.

 

El lenguaje y la comunicación entre el entrenador y los jugadores es fundamental en la búsqueda de la excelencia deportiva. Por ello es necesario en muchas ocasiones que el proceso de coaching deportivo comience por el propio entrenador, más que en el grupo.

 

Dividamos la comunicación entrenador-jugador/es en cinco escenarios:

 

-Entrenamiento

-Prepartido

-Durante el Partido

-Descanso

-Post partido

 

ENTRENAMIENTOS

 

Durante los entrenamientos es cuando más debe hablar el entrenador. Siempre intentando utilizar un lenguaje positivo. Explicaciones claras y breves. Corrigiendo y animando cuando se comenten errores. Las explicaciones largas conllevan que se pierda la concentración de los receptores (jugadores) y que se de información de más, información innecesaria para el fin buscado.

 

PREPARTIDO

 

Antes del partido hay que recordar brevemente lo que se ha trabajado durante la semana, lo que buscamos conseguir. La charla táctica debe ser breve, el trabajo ya está hecho durante la semana. La charla prepartido debe ser principalmente motivacional.

 

DURANTE EL PARTIDO

 

Durante los partidos se debe reflejar lo trabajado durante la semana, no se puede pedir más ni menos. En el fútbol actual se debe fomentar la toma de decisiones en el jugador desde temprana edad, por lo que es conveniente que durante los partidos los jugadores sean los que deciden y el entrenador se comunique con ellos con dos objetivos primordiales:

 

-Corregir posicionamientos o modificarlos

-Animar/Motivar

 

professional sport manager and coach

DESCANSO

 

Si en 90 minutos es imposible conseguir lo que no hemos trabajado en siete días, en quince minutos menos. Si buscamos sacar el mayor rendimiento del grupo estos minutos se deben utilizar para reforzamientos positivos y motivacionales. Existen muchas teorías, unas defienden que se debe aprovechar al cien por cien esos minutos. Personalmente considero que se debe dividir en 4 fases.

 

Una primera de descanso real, en la que los jugadores se rehidraten, bajen sus pulsaciones, y en el que se intente que no se hable absolutamente nada sobre el partido. Se encuentran en un estado físico en el que todo se magnifica para bien (si el equipo va ganando), como para mal (si el equipo va perdiendo). Por ello es conveniente 3-5 minutos de reposo absoluto.

 

Una segunda fase para destacar los aspectos positivos. Se gane o se pierda siempre habrá algo que se está haciendo bien o conforme a lo trabajado. Si el equipo va ganando sirve para hacer consciente al grupo de que se debe seguir haciendo ese trabajo. Si el equipo va perdiendo actúa como reforzamiento positivo, como punto de partida para seguir mejorando.

 

Una tercera fase para corregir los aspectos negativos. Siempre con vocabulario positivo, y refiriéndonos al grupo. Corregimos errores tácticos, los errores técnicos no tienen sentido ser corregidos en ese momento. Como siempre, las explicaciones tienen que ser breves y claras.

 

Una cuarta fase que la utilizamos para motivar al equipo.

 

POST PARTIDO

 

Esta charla sería similar en cuanto a su estructura, a la que se ofrece en el descanso. Algunos entrenadores prefieren darla tras la ducha, otros en el bus y otros en el primer entrenamiento después del partido. Hay entrenadores que sólo dan la charla cuando ganan. Otros sólo cuando pierden.

 

Lo ideal es cuando el equipo se encuentre calmado, tras el partido las sensaciones para bien o para mal se magnifican. Si se decide dar tras la ducha o en el bus, se debe comenzar con lo que se hizo bien, posteriormente  comentar los errores que hemos cometido y finalmente motivar de cara al trabajo que se debe seguir haciendo. Personalmente considero una buena táctica intentar que una vez terminado el partido no se hable nada del mismo, es la forma de darlo por terminado. Y durante la semana reforzar y corregir lo que se ha visto en el mismo. No decir nada, se gane o se pierda. Pero sea cual sea la opción elegida, utilizar un lenguaje positivo.

 

Autor: Iván Chaves

Posesión en espacios reducidos

Posesion Espacios Reducidos Futbollab

 

OBJETIVOS: Conservar la posesión de la pelota.

 

DEFENSIVOS: Robar balón cerrando líneas de pase interiores.

 

OFENSIVOS: Conservar la posesión orientando el juego al espacio favorable.

 

DIMENSIONES: Espacio de juego de 12x6m.

 

Nº JUGADORES: 3 equipos de 3 jugadores. (Una variante seria jugar con comodín ofensivo por dentro).

 

MATERIAL: Balones, petos y picas.

 

TIEMPO: 2 series de 5 minutos.

 

REGLAS: Los 2 equipos que ocupan la zona exterior tienen que ocupar las posiciones señaladas en la imagen. De ésta forma, cuando el equipo que se sitúa en la zona interior para robar balón consigue hacerlo debe enlazar con el equipo situado en el otro lado de la posesión y ocupar las 3 posiciones que ocupaban los jugadores a quienes han robado el balón (las 3 posiciones más cercanas al lado donde han robado).

 

DESARROLLO TAREA: Nos situamos ante una posesión en espacio reducido de 6 contra 3. Los equipos situados en la zona exterior deben intentar mantener la posesión del esférico dando líneas de pase a sus compañeros. Por el contrario, el equipo situado en la zona interior de la posesión debe robar el balón y enlazar con los compañeros más alejados, para a continuación situarse en las posiciones que ocupaban los 3 jugadores del equipo al que le han robado el balón. El equipo exterior que pierde la posesión debe apretar rápidamente cerrando espacios interiores para evitar que les giren la orientación del juego.