Manda el Barça!

¡Quién lo diría! En Octubre el club estaba hecho un lio con los asuntos judiciales que afectaban a los máximos mandatarios, aún con la resaca amarga por la marcha de Zubizarreta.


Con un Luis Enrique que se había convertido en la pieza a cobrar en la cacería en la que tomaban parte la prensa (principalmente), el siempre conflictivo entorno y sus máximas figuras que torcían la nariz, o algo más, en cada sustitución, descanso o rotación. Por si fuera poco la sombra de Guardiola proyectaba una sombra aún muy grande.


Pues bien, el fútbol, el bendito, glorificado, criticado, manoseado y vilipendiado fútbol de verdad, el que juegan los jugadores sobre el césped, que es donde comenzó todo, ha conseguido darle la vuelta a la tortilla totalmente hasta estar a punto de conseguir un triplete histórico.


El mérito es de unos jugadores buenísimos, algunos de ellos irrepetibles y de un entrenador con un par que más allá de dudas sobre su caché, experiencia y proyección ha conseguido aguantar el tirón de todo lo que le rodea, incluidas sus figuras, para encajar las piezas de un puzle formidable orientado a conseguir que sus figuras explotaran todo el fútbol. Que llevan dentro que es mucho, mucho más de lo que algunos creíamos allá por el otoño.


En definitiva, se ha impuesto el fútbol, la calidad, la genialidad de los mejores y el trabajo y compromiso de todos sobre el terreno de juego, aunque el estilo de juego tenga poco que ver con lo que era y seña de la época Guardiola. Así pues, ¡muy, muy bien por el Barça!


¡Y mal por el Real Madrid! Lo del clavo ardiendo del forofo periodista Tomás Roncero ya no es suficiente, cada vez hacen falta más clavos ardiendo y por cada uno que soluciona una ocasión histórica como la décima ya que pierden bastantes por el camino. Sería muy útil que el asunto de las remontadas históricas, cada vez más raras, fueran analizados de verdad, con rigor y sin tapujos y se tuviera el valor de reconocer que hay mucho humo, mucho cuento y mucho vende motos que quieren hacer de ellas un santo y seña para ocultar los fallos y errores que las hacen necesarias, para justificar a unos jugadores que fallan como escopeta de feria en las grandes ocasiones y que tienen que recurrir a la épica para resolver lo que antes han hecho mal o muy mal.


Me parece que ya está bien de jugarse la temporada a cuatro o cinco partidos decisivos o incluso, a menos. ¿Dónde ha quedado la constancia, la regularidad, el dar la cara en todos los partidos como hicieron los del Real Madrid de otras épocas aun teniendo bastante menos calidad que el de los galácticos o éste de ahora mismo?


¿Es que hay algún decreto especial que prohíba a este Madrid de los últimos años – y ya van unos cuantos – conseguir un rendimiento equilibrado (que no quiere decir siempre impecable) para que permita llegar a donde le corresponde o sea jugarse los títulos, sin tener que hacerlo a la ruleta rusa?


Es que es obligatorio que en las últimas campañas tenga “baches” en los que regala por errores propios puntos. Normalmente ante equipos de abajo, que acaban costándole el campeonato, es que es imposible un rendimiento parejo en las dos principales competiciones principales.


Independientemente que en ambos partidos recientes y decisivos la pelota pudo caer de su lado, para mí hay unas cuantas conclusiones que no hay quién disimule y nos llevan a pensar que hay mucha tela que cortar porque hay algunos asuntos que tienen mala pinta… Porque se repiten de nuevo. Por ejemplo, pocos títulos para tanta inversión (una Liga de las últimas siete). Otro ejemplo, sus figuras son menos sacrificadas en el terreno de juego que las del gran rival y se nota, esto es incuestionable, CRISTIANO baja el nivel en los partidos decisivos y se parece bastante más al que juega con Portugal, como sus dos centrales de lo mejor del mundo, son tal para cual, antes muertos que regulares y eficaces.


Dicho lo cual me parecen algunas preguntas pertinentes, como ¿Para qué tanta inversión si al final se cuenta solo con trece jugadores? ¿Que se ha hecho tan rematadamente mal para que haya que recurrir a Sergio Ramos en el medio campo como solución más fiable? ¿El presidente, en la parte empresarial del club lo está haciendo muy bien, va a tropezar otra vez en la misma piedra galáctica?


No ha llegado el momento de encontrar un modelo verdaderamente futbolístico manteniendo lo empresarial. Si como dicen algunos que lo conocen bien, no puede estar sin meter la cuchara en las decisiones futbolísticas que son de los técnicos, ¿seguirá igual? Como decía, antes habrá muchas piezas de tela que cortar y nos ocuparemos de ellas una a una. De momento, el Barça manda y con mucho mérito de su parte.

Ciclos

sergio-busquets 

Hacía mucho tiempo que no leía unas declaraciones tan sensatas y llenas de contenido como las que realizó BUSQUETS en la previa de los dos últimos partidos disputados por la selección española. Aunque dichas en un formato tan poco atractivo como son esas ruedas de prensa tan conocidas, convencionales e insulsas en las que cualquier argumento de peso o información relevante brillan por su ausencia, no han dejado de llamarme poderosamente la atención y darme pie para reflexionar sobre el fondo de las mismas. Decia el gran jugador catalán (posiblemente el mejor medio centro de nuestro fútbol en muchos años y uno de los mejores en el concierto europeo): “No volveremos a ver al mejor Barça ni a la mejor selección” y también afirmó:” No viven del contragolpe (Real Madrid), pero así es como más peligro te crean”.

 

El gran Barça, el mejor Barça de la historia comandado por Guardiola es ya historia y ocupa un lugar entre los mejores equipos de siempre por derecho y méritos propios, pero ya no es el que fue ni de lejos .Lo alcanzó el tiempo. Su excelso ciclo se cumplió y cualquier intento de alargarlo, de buscar similitudes o de de creer que lo de ahora puede llegar a algo grande, semejante a lo que fue o simplemente que repitiendo la forma de hacer las cosas se obtendrían iguales resultados, está condenado al fracaso.

Construir uno de los mejores equipos de la historia supuso la coincidencia en el tiempo de unos grandes jugadores que pusieron lo mejor de su carrera profesión al servicio de una idea de fútbol muy condensada y perfeccionada a lo largo de los años, basada en una calidad técnica extraordinaria y en la precisión y pase como valores supremos para tener el control del juego. Si todo lo anterior por sí mismo ya conformaría un buen equipo, la manera de defender y, muy especialmente, la aportación del genial Messi en tantos y tantos encuentros decisivos en los que además de jugar tan bien como siempre había que ganar los títulos en disputa, acabaron por definir al mejor Barça de siempre. Este no se entendería sin el genial jugador argentino y él no hubiera encontrado mejor equipo ni fútbol en el que convertirse en quién ha sido. Por tanto, tal para cual, sin más ni menos.

 

Pero conviene no dejarse llevar por lo futbolísticamente correcto y pensar que era algo natural, sencillo, espontáneo y fácil, no, de eso nada, lo que era fácil era disfrutar de ello, pero detrás había mucho trabajo, mucha ingeniería y orfebrería finas, mucho esfuerzo en los pequeños detalles y en la toma continua de decisiones para tener la maquinaria en perfecto estado de funcionamiento. Eso requiere una pasión y entregas colindantes en la obsesión al servicio del objetivo común de ser los mejores. Pero, muy pocas veces se consigue y menos aún se repite. La excelencia y el ser los mejores en el futbol tiene fecha de caducidad, dura poco y la competencia es feroz. Por tanto no hay recetas mágicas que aseguren pasar a la historia, desconfíen totalmente de quién se las quiera vender y disfruten y valoren a tope cuando y mientras se consiga, que no será para siempre, ni siquiera por mucho tiempo.

 

Una buena parte de lo expuesto es perfectamente aplicable a nuestra selección. No podría ser de otra manera cuando “los jugones” en el equipo nacional eran los del Barça, sin olvidar al gran Pujol. Después de muchos años buscando un estilo propio y de pasar décadas sin que el nivel de los clubes tuviera un reflejo adecuado en la selección, descubrimos de la mano de LUIS ARAGONÉS y de unos jugadores extraordinarios un fútbol que nos hizo los mejores en Europa, lo confirmamos en el juego y lo certificamos con los títulos que nos acreditaban como los mejores del mundo y de Europa de nuevo de la mano de VICENTE del BOSQUE, con un trabajo pausado, constante, medido y muy pegado a la realidad futbolística del grupo por encima de todo y el manejo de valores como la sencillez, normalidad y equilibrio en lo institucional. Pero hoy estamos en plena transición en busca de un nuevo ciclo de grandes triunfos, algo que puede ser pero que no será fácil ni rápido.

 

Para marcar una época, que de eso se trata, tienen que darse circunstancias concretas que coincidiendo en el tiempo cada una ayude decisivamente al objetivo común. Antes que nada hacen faltan jugadores a la altura de la misión, sin ellos no hay nada que hacer, después quién sea capaz de sacar lo mejor de ellos en los momentos decisivos con una idea, estilo o manera de afrontar el desafío permanente de ser mejor que los demás y por último hace falta pasta, mucha pasta para competir en el tablero del marketing y de las finanzas. Si falla cualquiera de ellas no se da el ciclo triunfal. Y si no, como ejemplo de esto, podemos echar un vistazo a los más grandes de otras épocas (AJAX, MILAN) y constatar que a pesar de la grandeza de su historia y de la experiencia acumulada hoy no están en el top internacional.

 

El fútbol no para, los desafíos y exigencia de resultados es constante e inmediata, la competencia total y la memoria muy corta. Todo está montado para que la rueda de la pasión y emociones que desata en todo el mundo no pare y las competiciones no cesen, sucediéndose vertiginosamente unas a otras y no dejando espacio para la valoración, el recuerdo y el respeto a los que han sido protagonistas de uno de esos ciclos triunfantes. Cada día son más las exigencias, las opciones de satisfacerlas están más repartidas y la paciencia es menor, por tanto el panorama es imprevisible y nada favorecedor de que aparezca un claro dominador, si bien REAL MADRID y BAYERN son los que apuntan más alto y con más bagaje.

 

En cuanto a nuestra selección el panorama puede ser prometedor, con altibajos, tenemos experiencia, organización y van incorporándose jugadores muy prometedores aunque yo me acuerdo mucho del mejor CASILLAS, PUYOL, XAVI, VILLA y TORRES que quieren que les diga!!. Quizás la clave esté en la paciencia y en el buen ambiente del grupo que permita recorrer ese camino de transición hacia el grupo de elegidos de la mejor manera posible. Algo si pueden dar por seguro, será difícil, habrá dudas y la presión interna y externa pondrá a prueba la calidad del proyecto que se tiene entre manos. Veremos!!

Messi vs Cristiano Ronaldo: Tablas.

Creo que el asunto no está resuelto y mientras los protagonistas sigan en el plan que están, habrá cuerda para rato. Ahora que Messi está a punto de batir el record de Zarra y Cristiano Ronaldo arranca con el mejor registro goleador en los últimos setenta y un años para las jornadas que se llevan jugadas a estas alturas de competición, ahora que ambos tienen a mano batir sus registros de presencias y goles en Champions, el debate aparece (si es que alguna vez se ha ido) con más fuerza que nunca y la pregunta surge inevitable y continua: ¿Quién es mejor de los dos?.

Pues depende, como en la canción, porque este tipo cuestión es parecen estar planteadas para no resolverse y para entretener al personal debido a la imposibilidad de encontrar un camino mínimamente objetivo para llegar a la conclusión deseada. El dilema tiene tantas variantes y aspectos a tratar que hace mucho tiempo que tiré la toalla ante este tipo de cuestiones. No obstante, intentaremos arrojar alguna luz sobre el particular por si ayuda a alguien a aclararse, aunque no será fácil. No pretendo hacer un informe exhaustivo de las formidables cualidades de cada uno, solamente algunos apuntes que permitan entender mejor el tema y sobre todo que nos ayuden a disfrutar de su fútbol.
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La dificultad principal radica en la percepción que cada uno tenga del fútbol, es decir, como vea o le guste ver el fútbol y a qué tipo de fútbol se apunta con más fervor. Eso condiciona casi todo lo posterior. Es prácticamente imposible que un aficionado amante del fútbol imaginativo, habilidoso, ”artístico” crea que el portugués es mejor que el argentino e igual de imposible que un aficionado al que le gusta el futbol directo, vertical, veloz y potente sitúe al argentino por delante del portugués. Visto el fútbol con la pasión (exacerbada a veces) con que se ve normalmente y con la que el aficionado corriente disfruta a tope, resulta harto difícil distinguir entre lo que se ve y lo que se quiere ver en el terreno de juego. Para ser objetivo e imparcial hay que dejarse la emoción, la pasión, las vivencias y los recuerdos en casa y ….¿quién va a ver el fútbol así?……nadie o solo unos pocos, muy pocos.

Messi vs Cristiano Ronaldo: Tablas.

Para hacer más difícil la elección cada uno de los dos fenómenos no está exento de la principal cualidad del rival. ¿O alguien podría pensar que Messi es quien es sin esa punta de velocidad y cambio de ritmo vertiginoso en pocos metros o que C. Ronaldo no está donde está gracias también a su toque de calidad y precisión? Con el paso del tiempo ambos han ido acomodando sus condiciones técnicas y físicas al objetivo primordial de seguir siendo los mejores y la verdad que lo hacen de maravilla. Cada vez necesitan menos de todo (espacio, compañeros, oportunidades de gol) para seguir deleitándonos con sus registros y maravillas. Ambos han sido capaces de apropiarse de lo que no tenían de forma que hoy aparecen como extraordinariamente completos y polivalentes en lo físico, en lo técnico y en lo táctico.

¿Como si no, podrían jugar en cualquier zona de medio campo adelante y obtener unos registros goleadores que dejarán en mantillas a los anteriores monstruos sagrados?. A medida que cumplen años y sufren las lesiones de las que nadie se libra, se vuelven más “ahorradores” y ponen sus excelsas cualidades al servicio de las oportunidades cuando se le presentan. Ahorran todas las balas que pueden salvo cuando disparan para “matar” al rival. Evolucionan y se van especializando en apariciones estelares, aprenden a ser maestros en el arte de aparecer y decidir, incluso cuando aparentan estar desaparecidos. Igualmente ambiciosos, competitivos y sedientos de balón disimulan muy mal o simplemente no aceptan, rotaciones, descansos o sustituciones, llegando a poner en riesgo incluso su físico con tal de estar siempre al pie del cañón. Orgullosos, caprichosos, egoístas, ambiciosos sin límite, están hechos de una pasta especial y son los “number one”. No engañan a nadie, solo a quién se deja, su límite lo marcarán el físico, como respondan a los primeros síntomas de declive, las lesiones y lo que le duren las ganas de ser el mejor.

Como decía al comienzo, ante la imposibilidad de objetivar y dar con la respuesta a la pregunta estelar, debido en parte a las dificultades intrínsecas para ello de ser el fútbol un juego de equipo, de tener un amplio abanico de competiciones en que lucirse, cada una con su formato y peculiaridades, en parte por la ausencia en los organismos internacionales de una pautas básicas a qué atenerse y preferir dejar espacios sin definir y llenarlos con “política” para darle gusto a las poderosas multinacionales del deporte y sus intereses comerciales y sobre todo porque el fútbol debe ser visto con emoción, pasión, naturalidad, deleite y sencillez alejada de los rollos con que nos inundan los pseudoentendidos y comunicadores de todo pelaje, volvemos al principio y…………todo depende del tipo de fútbol que a cada cual le guste…..y por qué club sienta más simpatía o antipatía. Y ya está. Eso es todo. Nada más y nada menos. No me quiero escabullir sin responder…aunque sea de aquella manera…Para mí, si soy objetivo el resultado es…..combate nulo…….si no lo soy, me quedo con Ronaldo. No se preocupen más allá de lo razonable y sobre todo….vamos a disfrutarlos mientras duren…..que no será siempre.

Autor: Eduardo Silva