Horst Wein, un maestro y amigo.

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El 14 de febrero, día de los Enamorados, nos dejó nuestro compañero, amigo y profesor Horst Wein, en el día del amor, amor como el que sentía por el fútbol, y por la vida.

Hemos compartido muchas charlas, muchas conversaciones, largas sobremesas, y siempre tenía la sensación de que no pasaba el tiempo contigo, hablando de lo nuestro, ese deporte por el que te desvivías y en el que a tu edad, seguías dándole todas tus energías.

Conocí tu trabajo, el desarrollo de tu trabajo cuando tenía 15 años y de eso ya hace mas de 25 años y empezaba a entrenar a niños, en ese momento no había ninguna metodología desarrollada y empezaste a ser mi emblema, fuiste siempre un pionero, supiste ver lo que necesitaba el fútbol formativo para conseguir que el jugador pensase y supiese decidir mejor en el juego, hasta ese momento nadie había llegado a ese nivel de concreción.

Iba a tus charlas y devoraba los materiales que editabas, años después te pude conocer personalmente y fueron muchas veces las que compartimos conversaciones, llegando a iniciar nuestra colaboración personal con FutbolLab.

Este hombre fue uno de los principales impulsores de la aplicación de metodologías de entrenamiento en fútbol adaptadas a la edad formativa del niño, su pasión por enseñar y adaptar este hermoso deporte a edades tempranas le dio la máxima notoriedad entre todos los que buscamos la optimización en el entrenamiento del fútbol y la adaptación total a este juego.

De su investigación, de su buen hacer, de su pasión y determinación por mejorar el fútbol, salieron muchos entrenadores que siguiendo sus métodos, dieron una mejora ostensible al entrenamiento de este deporte.

Su pasión eran los jóvenes y como conseguir que disfrutando y siempre con el balón, el niño pensara, y actuará según un entendimiento natural del juego.
Todos mis compañeros, todo el fútbol en general, echará de menos a un grande, a un impulsor, a un idealista apasionado, que trataba en todo momento de mejorar este deporte.

Echaré de menos tus charlas, los momentos contigo, y sobre todo tu inmensa humanidad de compartir tus conocimientos y tus ideas por todo el mundo.

Un abrazo y buen viaje, amigo. Jordi Gómez