PUES SI…………ES LO QUE PARECÍA

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Al final resulta que sí……era y es lo que parecía y se dejaba traslucir en las últimas jornadas. Los grandes de nuestro fútbol han dejado claro que ambos sufren por causas distintas los efectos de acontecimientos que tienen raíces antiguas.

 

Al Real Madrid le han dicho los rivales, ya hace algunas jornadas, que las fiestas se han acabado y que el reconocimiento, el prestigio, el respeto, los goles y los puntos hay que seguir ganándolos en el terreno de juego y ante rivales que venden cara su derrota y que para superarlos no vale con los escudos o los recordatorios en las camisetas de que son los campeones de turno. Eso queda bien para los medios de comunicación y para una parte de la afición, especialmente los más jóvenes, pero al rival de turno no solo le da igual si no que le ayuda a sacar lo mejor de sí mismo en todos los órdenes y a pelear como gatos panza arriba.

 

Esto que parece tan sencillo de entender y tan obvio, por alguna razón que se me escapa, le resulta mucho más difícil de aceptar y de ser consecuentes con ello por tanto a los jugadores y especialmente a las estrellas del Real Madrid. Seguramente desde el club de Concha Espina no lo pretenden así pero hay una tendencia irresistible, buscada o no y no sé si peligrosamente favorecida por la fama, el glamour, los autógrafos, los selfis, las ruedas de prensa, los actos publicitarios, los premios y los agasajos de los anfitriones y hasta los pasillos del equipo rival además del merchandaising propio, claro, a caer en lo “galácticamente” peligroso. No hace falta mucha memoria para recordar como aquellos excesos dejaron al fastuoso equipo con un registro de títulos menor del que se esperaba.

 

Ya sé que solo es una derrota y que tienen todo en la mano para hacer historia, pero los avisos que habían recibido (apuros en el juego y en lo físico en los últimos partidos de liga antes del parón, título mundial de clubs merecido y sufrido ante rivales sin “caché”, derrota clara ante un Milán esforzado) eran suficientemente claros como para darse cuenta de que toda la farándula del entorno del entorno que acompaña al club y equipos blancos es una cosa y lo que pasa en el campo es otra. Por eso y desde el nuevo año que se inicia cuanto antes se den cuenta que los excesos del entorno solo debilitan al equipo y lo alejan de los grandes objetivos marcados, mejor. Cuanto más se centren en el balón y en el rival mucho mejor aún. Parece sencillo de decir, pero muy muy difícil de conseguir visto lo visto.

 

Lo del Barça es otro cantar. Por cierto, no es nuevo ni mucho menos. No es la primera vez, pero debería ser la última que a lo largo de los años el club “culé” entre en un proceso autodestructivo que acaba de mala manera. Después de un ciclo glorioso, el mejor de su historia sin lugar a dudas, uno debe acostumbrarse muy mal a perder más de lo debido en el campo de juego, a reconocer que las maravillas del “vestuario unido” y la excelencia que parecía rodear al club se ha esfumado, que su esplendoroso faro y guía de estos fantásticos años está triste, distante, reservón y parece que atento a otros mercados y equipos y que los errores de gestión son indisimulables(Luis Enrique, jugadores, presidentes en problemas, líos con hacienda, tribunales y con la FIFA, ajustes de cuentas en público de director deportivo y presidente, etc, etc). El asunto pinta mal en lo institucional y en lo deportivo en Can Barça.

 

Continuar en la senda gloriosa de lo logrado parecía una tarea de aupa y a medida que los meses transcurren se antoja casi imposible. La dependencia del modelo triunfante e intentar replicarlo ahora, de nuevo, es batalla perdida. Nada es igual, ni presidente, entrenadores, gestores ni mucho menos jugadores, con más años, menos físico, más dinero y mucha menos ambición. Por si fuera poco el eterno rival es mejor y se asoma a una época de dominio……….

 

En definitiva, aquello tan estupendo se fue para no volver y hoy se trata de dar con la tecla que vuelva a poner en marcha un proyecto digno de este gran club, uno de los más grandes de la historia. Por cierto y en contra de la opinión generalizada, aún creo que el equipo estando como está, es capaz de darle un disgusto a cualquier rival y amargarle la fiesta, sea quien sea. Para títulos no está, desde luego, para eso creo que aún si………….

 

ULTRAS…¿PUNTO FINAL?

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Pues sí, ha resultado que el final era lo que parecía y lo que tanta gente, desde el aficionado de a pie hasta los organismos rectores de nuestro fútbol, sabíamos hace mucho tiempo. Era una cuestión de voluntad y de poner el foco con todas las consecuencias en el problema para atajarlo de una vez por todas. Estaba muy bien diagnosticado y solo una mezcla de incompetencia, negligencia, comodidad y trasnochada visión de lo que debe ser un verdadero aficionado habían permitido a estos ultras apoderarse de la bandera y ser estandartes de sus propios clubs. Como se le permitió todo lo habido y por haber por “ser de los nuestros” y se le alimentó durante demasiado tiempo pensando que podían ser reconducidos aprovechando su “ardor guerrero” y, en cierta manera, se le comprendió y enredó con ellos, se habían convertido en un problema de aúpa.

 

Afortunadamente llegó su momento y en cuanto la policía se ha puesto seria y los clubs han dejado de mirar para otro lado o de poner palos en la rueda lo que debe ser el control efectivo del orden público en los partidos de fútbol, se acabó lo que daba para ellos. Es decir, en cuanto cada una de las partes ha hecho lo que tenía que hacer (la policía a combatir la parte de delincuencia que el problema tenía en sí mismo, los clubs a expulsarlos y a actuar con firmeza contra ellos y los demás aficionados a desmarcarse de una vez por todas de esos individuos) el problema se ha encauzado y puede ser resuelto definitivamente.

 

Es verdad que por este camino han ido quedando al descubierto pequeñas miserias de casi todos, un montón de topicazos comunes en el mundo del fútbol y una sarta enorme de medias mentiras y verdades que habían conseguido ocultar o anestesiar el fenómeno. Casi ninguna de las partes concernidas ha dicho toda la verdad en estos últimos sucesos y todas han tenido que ponerse al loro obligadas por las circunstancias y por el ambiente creado en torno a la muerte de “JYMMI”. Todas han ido a remolque de los acontecimientos y a rebufo de lo que iban haciendo los demás, reorientando su actuación y explicaciones obligadas a los medios de comunicación a partir del rigor con que la policía iba aportando pruebas y los tribunales de justicia actuando en consecuencia. Si el trasfondo de lo que va apareciendo y vamos sabiendo de estos grupos (su organización y ramificaciones, sus negocios, su violencia congénita e inclinación a tomarse la justicia por su mano y su odio que los lleva hasta ultrajar la tumba de la esposa del presidente que los expulsa del club) era más o menos conocido casi todo, lo cual tiene que hacernos reflexionar a todos y aún más a los clubs muy seria y profesionalmente sobre la siguiente cuestión: ¿Qué espectáculo quieren ofrecer a sus aficiones?¿Qué tipo de masa social, de clientes en definitiva, quieren en sus estadios y qué le van a exigir a cambio de lo que le ofrecen?¿Quién tiene cabida y quién no en sus recintos?

 

Ninguna de estas preguntas va a descubrir el Mediterráneo pero si pueden ayudar a hacer un futbol mejor para quién lo quiera disfrutar apasionadamente sin tener que llegar a comportarse como animales. Una vez que este asunto está en vías de solución y que demuestra que a la violencia física y a las manifestaciones de odio de unos cuantos radicales se las puede combatir con rigor y eficacia, ha aparecido ya y está latente en cualquier estadio otro que me parece que solo se va a poder hacer frente mediante la educación y formación de todos en un horizonte a medio plazo y es el de la violencia verbal y las manifestaciones inapropiadas (por decirlo en plan fino) de una parte de un estadio o del estadio en pleno contra algo o alguien a quién distinguen con sus “cariños”. Vds y yo sabemos que el repertorio es abrumador y lo hay para todos los gustos y colores……..porque estaremos de acuerdo en que los insultos, cánticos ofensivos, denigratorios y lamentables de bastantes miles de personas en un estadio de fútbol también está muy mal, ¿no? De verdad, voy a estar expectante y comprobar cómo se afronta este tema y como se puede solucionar, si es que se debe, quiere y puede.