9 objetivos del entrenamiento de fútbol

La clave del éxito es siempre la práctica.

 

Todo entrenamiento debe tener unos objetivos claros para que pueda llevarnos a mejorar. Marcándonos unos objetivos reales y asequibles conseguiremos mejorar y motivar a nuestros deportistas, aprovechando así al máximo cada minuto del entrenamiento de fútbol.

 

Esto son los objetivos más comunes en un entrenamiento para deportistas profesionales:

 

1. Obtener, mantener y  aumentar un desarrollo multilateral y físico.

2. Mejorar los desarrollos físicos específicos de cada deporte en particular, de cada situación o de cada momento de la temporada.

3. Perfeccionar las técnicas del deporte concreto.

4. Mejorar y perfeccionar las estrategias necesarias para tener todos los recursos posibles en el momento de competir.

5. Cultivar las cualidades volitivas y el esfuerzo y sacrificio.

6. Asegurar y procurar una preparación óptima para el equipo y para el individuo.

7. Fortalecer el estado de salud y mental de cada atleta.

8. Prevenir lesiones y terminar procesos de recuperación.

9. Incrementar el conocimiento teórico del atleta.

 

¡Cuéntanos cuáles son tus objetivos para un buen entrenamiento de fútbol!

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¿Miramos o vemos el fútbol?¿Lo hacemos con las gafas adecuadas?

Un grupo de científicos encerraron a 5 monos en una jaula, en cuyo centro situaron una escalera y sobre ella, un racimo de plátanos. Cuando un mono subía la escalera para coger los plátanos  los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo sujetaban y golpeaban. Pasado algún tiempo, ningún mono subía a la escalera a pesar de la tentación delos plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. Lo primero que hizo fue subir la escalera, pero fue rápidamente bajado a golpes por los otros. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más a la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente el último de los veteranos fueron sustituidos. Los científicos se quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentase llegar a los plátanos. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre las hemos hecho así”.

Mirar el fútbol con gafas adecuadas

No sé si por pereza o cabezonería, entrenadores y preparadores físicos, convencidos de nuestro control y conocimiento absoluto sobre el juego y su desarrollo, solemos cuestionarnos muy poco o nada aquellas actuaciones que día a día, ponemos en práctica en nuestros equipos. Somos como los monos que golpean al nuevo y hambriento compañero, recelamos de aquellas corrientes de pensamiento que atentan contra la estabilidad de nuestras creencias e intentamos destruirlas sin saber si estas pueden acercarnos el racimo de plátanos y así saciar nuestro apetito futbolístico.

¡Para nada es mi intención anteponer las nuevas creencias o actuaciones del nuevo mono visitante a las del resto de compañeros que llevan experimentando durante años la dinámica de su jaula!…, pero al menos, creo que se debería respetar su presunción de inocencia y no apalearle hasta que al menos le hayamos escuchado y permitido explicarse.

Al ser humano todavía le queda algo de mono, no cabe duda.

Actuamos convencidos de que aquello que decimos o hacemos es perfecto y que las cosas deben de seguir así sin preguntarnos si no es posible que exista otra perspectiva desde donde contemplar las cosas, otras gafas que además de mirar, nos permitan ver las complejas e intrincadas interacciones que se dan dentro de los sistemas dinámico complejos adaptativos como el fútbol.

“Mi equipo debe de hacer recuperación el día después del partido porque la ciencia de la fisiología dice que es lo mejor para sus sustratos metabólicos”;

 “Tenemos que hacer 12 repeticiones de este ejercicio porque si no es así no estimularemos la capacidad de resistencia a la fuerza de mis futbolistas, y además, con 90 segundos de recuperación entre cada una de ellas si no queremos fatigar su sistema neuromuscular”;

 “Cada vez que suba uno de mis laterales, el otro debe de quedarse estático en su posición”

 …pero…¿y si el equipo llegó de viaje a las 4 de la madrugada y la saturación emocional de la semana anterior fue elevada?¿recuperamos mañana?; y si el presidente del equipo está observando la sesión de entrenamiento y aquellos jugadores que finalizan contrato este año están realizando un sobreesfuerzo en cada repetición para que este considere su implicación y les renueve…¿seguimos haciendo 12 repeticiones? ¿descansamos lo mismo?; y si al subir los dos laterales simultáneamente, debido a su capacidad de interacción con jugadores de interior mi equipo se adapta perfectamente y no hace más que provocar el caos en la fase defensiva del equipo rival y su consiguiente transición..¿Seguimos restringiendo sus subidas?.

Pedro Gómez Piqueras, 2012 – www.futbolcontextualizado.com/blog